La
pizarra digital en el aula de clase constituye uno de sus principales
instrumentos y, juntamente con las intranets del centro y las salas multiuso, proporciona
la base tecnológica sobre la que se sustenta la llamada “escuela del futuro”

Según
los estudios realizados por Pere Marquès Graells:
— La
pizarra digital resulta muy fácil de utilizar; en seguida se aprende
lo necesario para empezar.
—
Supone una fuente inagotable de información multimedia e interactiva disponible
de manera inmediata en el aula. Permite aprovechar didácticamente muchos
materiales realizados por otros profesores, alumnos y personas ajenas al mundo
educativo.
— La
pizarra digital en el aula de clase abre una ventana al mundo y actúa
como germen de innovación y cooperación, ya que posibilita acceder a la
inmensa base de conocimiento de Internet, además de compartir y comentar
todo tipo de materiales y trabajos seleccionados o realizados por
profesores y estudiantes.
—
Integra todos los recursos tecnológicos clásicos. Con la pizarra digital entran
en el aula el proyector de diapositivas, el retroproyector de transparencias,
los reproductores de vídeo y audio, la televisión... Facilita, además, la
combinación de diapositivas, música, cartografía, esquemas..., y permite que recursos
escasos y complicados que sólo utilizaban los especialistas pasen al patrimonio
didáctico de todos los docentes.
— El
acceso a la información se realiza de manera inmediata. No hace falta dedicar
mucho tiempo a preparar materiales, basta con conocer su existencia en
Internet. Y cuando se consultan antes de la clase, su revisión suele ser
gratificante y enriquecedora.
—
Posibilita el uso colectivo en clase de los canales telemáticos de
comunicación (correo electrónico, chat, videoconferencia...),
con los que se pueden establecer comunicaciones con otros estudiantes,
especialistas, centros... de todo el mundo.
— Es
una tecnología limpia que no da problemas. Si es necesario, se puede
prescindir puntualmente de ella, de manera que si un día no funciona el sistema
o Internet da problemas, simplemente se realiza la clase sin la pizarra
electrónica, como se hacía antes. Frente a este sistema tecnológico tan
sencillo y seguro, ir al aula de Informática resulta mucho más complicado y
estresante para los profesores sin grandes conocimientos informáticos, ya que
allí suelen darse múltiples incidencias: ordenadores que no funcionan, virus,
programas que no responden, problemas de configuración, algún cable que se
afloja, las bromas de algún alumno “que sabe mucha informática”…
—
Posibilita que las clases sean más dinámicas, vistosas y audiovisuales, facilitando
a los estudiantes el seguimiento de las explicaciones del profesorado.
— Los
alumnos están más atentos, motivados e interesados por las
asignaturas, incluso en aquellos entornos en los que resulta difícil mantener
la disciplina. Los estudiantes se sienten como en casa, ante el mundo
audiovisual del televisor, concentrados con sus videojuegos o navegando
lúdicamente por Internet. Los temas que se tratan en clase se aproximan más a
sus experiencias previas. Les resulta más fácil relacionar lo nuevo con lo que
ya saben. Pueden realizar unos aprendizajes más significativos.
— Los
alumnos tienen un papel más activo en las actividades de clase, participan más,
tienen mayor autonomía y disponen de más oportunidades para el desarrollo de
competencias tan importantes en la sociedad actual como buscar y seleccionar
información, realizar trabajos multimedia y presentarlos a
los compañeros...
—
Resulta más sencillo aprovechar las aportaciones que pueden hacer los estudiantes
desde su diversidad. Sus puntos de vista, saberes y cultura, a partir de
sus exposiciones públicas con el soporte de la pizarra digital (que puede
proporcionar imágenes, música, esquemas...) pueden compartirse fácilmente con
todo el grupo.
—
Los estudiantes pueden ver en clase materiales que están en la red y que luego
podrán revisar detalladamente en casa.
— El
profesorado aumenta su autoestima profesional: utiliza eficazmente las
tecnologías
avanzadas, mejora el quehacer docente, mejora la formación del alumnado,
explora en Internet e investiga en la clase. Con el tiempo, ira descubriendo
nuevas posibilidades metodológicas y muchos nuevos recursos aplicables
(sobre todo en Internet) para el tratamiento de la diversidad.
— Continuamente
se van aprendiendo cosas nuevas, a partir de las visitas a
las páginas web, y también de los comentarios que se hacen en clase. Resulta
gratificante y divertido. Se acabó la monotonía para los estudiantes y también
para algunos profesores.
— Se
relaciona el mundo de fuera del aula con el del aula a través de la
información que aporta Internet sobre la prensa, los programas de televisión...
— Facilita
el tratamiento de la diversidad, ya que permite la presentación de una gran
variedad de recursos.
Las
posibilidades de la pizarra electrónica para innovar, motivar a los
estudiantes, promover aprendizajes más significativos, atender adecuadamente la
diversidad del alumnado... son inmensas.
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